Un poco de historia

Crax alberti
Paujíl Piquiazul
La historia de la SAO está ligada al Museo de Historia Natural del colegio San José de la Salle, considerado como el museo más importante en Antioquia en cuanto a aves se refiere.

El Hermano Marco Antonio Serna Díaz, director del Museo desde 1970 hasta 1991, era Licenciado en Biología y Ciencias Naturales de la Universidad de Antioquia. Naturalista y ornitólogo por vocación, lideró la iniciativa de un grupo de personas que se reunieron para conformar la Sociedad Antioqueña de Ornitología, deseo que se materializó el 24 de noviembre de 1984, cuando a las 7:00 p.m. tuvo lugar la primera asamblea de la SAO.

En la asamblea se dio lectura a los estatutos, al acta de fundación y se eligió la primera Junta Directiva, conformada por el Hermano Marco Antonio Serna como Presidente, Ramón Cadavid como Vicepresidente, Luis Germán Olarte en el cargo de Secretario, Rafael Borja en el de Tesorero y Hernán Paredes, Ricardo Guzmán y Álvaro Mesa desempeñándose como Vocales.

En sus inicios, la Sociedad tenía como sede el Museo del Colegio San José, contaba más o menos con 10 socios y funcionaba como una organización informal, simplemente pensando en estimular e impulsar el estudio y la protección de las aves. Luego, la SAO realizó sus reuniones en el Colegio Simón Bolívar, en la sede alterna del Museo de Antioquia y en el Planetario.

En 1992 se firma un contrato con el Jardín Botánico “Joaquín Antonio Uribe” de la ciudad de Medellín, para usar la casa que actualmente funciona como sede de la SAO, cuya inauguración se realizó en el mes de septiembre de 1993.

Con el tiempo el número de socios comenzó a incrementarse y la Sociedad se enriqueció gracias a la interdisciplinariedad de sus miembros, diversos en profesiones y ocupaciones, pero siempre unidos con un norte común establecido en la ornitología.

Tras la muerte del Hermano Marco Antonio, el 31 de diciembre de 1992, los socios se vieron obligados a repensar la idea de la Sociedad e imprimirle una dinámica que garantizara la permanencia de la misma. A partir de este momento aparecen nombres como Fernán Piedrahíta y Walter H. Weber, quienes han aportado elementos fundamentales no sólo desde su interés por las aves, sino también desde la óptica administrativa para lograr la continuidad de la SAO.

Son muchos los acontecimientos y las personas que se han relacionado con la Sociedad en estas casi dos décadas de funcionamiento, gracias a quienes la SAO ha crecido y ha logrado establecerse como una entidad de funcionamiento y compromiso constantes, lo que nos anima a mirar de manera optimista el futuro y a pensar en unas nuevas generaciones mucho más comprometidas con el cuidado y la preservación de los recursos naturales y, obviamente dentro de ellos, el de las aves del mundo.